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Mejor terapia para la amargura

¡Ya sé ya sé! Todos tenemos entre nuestro circulo de trabajo o amigos alguien que creemos que al  levantarse, se dice a si mismo -hoy nada me parecerá bien…otra vez-

Hay uno en cada familia… dos en la mía.

Sin especificar mucho quién es, un día nos dijo voy a vender mi casa y me voy a ir muy lejos donde no conozca a nadie. Nosotros nos le quedamos viendo esperando que reaccionara por si misma a su comentario y dijera algo que nos hiciera al menos sacar una sonrisa forzada para cubrir lo incómodo que fue su comentario random.

¿Quién lo diría? Después de tantos y tantos años conviviendo con ella en reuniones y demás convivios, ese comentario detonaría el tema de conversación de toda la tarde.

Resulta que este familiar en específico, había estado viviendo gran parte de su vida completamente sólo, nunca se cansó, ni se “juntó” con alguien, no nada. Y a pesar de que todos estábamos al tanto de eso, y siempre decíamos -por eso está sola-. Realmente si era así y no teníamos ni en cuenta lo mucho que le afectaba eso. No solamente emocionalmente sino, físicamente; era una persona que siempre estaba enferma del estómago, un apetito insaciable.

Se encerró en un círculo vicioso en el que comenzó a hacerse adicta a esa frustración y malestar.

Una de mis primas tiene un asilo para perros y creí que sería buena idea que tuviera adoptara un peludo. Tal vez la mejor opción sería que fuera un cachorro, es imposible no amar a un cachorro.

¡Lo hicimos! Y la misión resultó ser un completo éxito. Al principio le pedí que me lo cuidara una semana porque me iría por trabajo a una conferencia de Discovery. Cuándo fui por el mi tía era completamente diferente, el cachorro la seguía a todas partes y siempre se acurrucaba a sus pies. Vi algo que jamás creí, ella lo levantó le sonrió y lo acaricio pegando su cabecita a su pecho.

Le expliqué la razón principal del cachorro (por supuesto no le dije que para que se le quitara lo amargada) y ella lo tomó muy bien. Me explicó que aún así se cambiaría de casa porque necesitaba respirar otros aires. Contrató a Bakar    y le conseguirían una casa pequeña pero con jardín para el peludito, ese mismo peludo que no sólo le quitó el estrés a mi tía sino que me hizo descubrir que tenía un familiar muy inteligente y con excelente tema de conversación.